La noche cae sobre Vandenberg. Poco después de la medianoche, hora del Pacífico. Un Minuteman III sale disparado de California. 20 de mayo.
Desarmado. Pero construido para llevar un golpe nuclear. Es una prueba. Pura verificación de preparación. Las cosas rutinarias que suceden cuando posees el inventario más peligroso del mundo.
El momento fue interesante. El lanzamiento se produjo pocas horas después de que un Falcon 9 de SpaceX despejara la plataforma con veinticuatro satélites Starlink. ¿Coincidencia? Seguro. Pero el ejército insiste en que el lanzamiento del misil balístico intercontinental estaba programado con años de antelación. No es una reacción. Solo mantenimiento del calendario.
Estas pruebas no son algo cotidiano. Vimos un ejercicio similar hace casi un año y luego nuevamente en noviembre. El reloj sigue corriendo.
“Nuestra capacidad para realizar estas pruebas rigurosas en el mundo real es fundamental”.
General S.L. Davis no lo endulza. No se trata sólo de hardware. Se trata de que los humanos se queden con las llaves. Desde los operadores hasta las propias ojivas, todo debe demostrar que funciona. Todo.
¿Dónde terminó la carga útil? Nadie lo dice directamente. Pero una advertencia previa apunta hacia Kwajalein. El sitio de pruebas Reagan en las Islas Marshall es el objetivo habitual. Encaja.
Es curioso cuando lo rastreas. Los misiles balísticos intercontinentales datan de finales de los años 50. La misma tecnología que asustó al mundo también ayudó a lanzar nuestros primeros satélites. ¿Proyecto Mercurio? Esos cohetes Atlas compartían linaje con los primeros misiles intercontinentales. ¿La máquina que causa destrucción y la que transporta astronautas? A menudo primos.
Al fin y al cabo, la física es sencilla. Un cohete vuela. Arcos sobre la atmósfera. Desciende por un camino suborbital.
¿Rango? Hasta 3.400 kilómetros. Algunas versiones se dividieron en el cielo. Múltiples vehículos de reentrada. Múltiples ojivas. Un área objetivo, múltiples impactos.
Sin embargo, el Minuteman III ya está terminado. O casi. Se está eliminando gradualmente. Northrop Grumman está preparando el reemplazo, el LGM-35 Sentinel. Los perros viejos dan paso a nuevos diseños.
El ciclo continúa. El viejo misil realiza su última patrulla de rutina. El nuevo espera.




















