Una nueva investigación paleontológica ha revelado que los océanos del período Cretácico albergaban mucho más que enormes dinosaurios y reptiles marinos. La evidencia sugiere que pulpos gigantes, “parecidos a krakens” estaban entre los depredadores más formidables de su época, capaces de aplastar huesos y caparazones con facilidad.
Repensar la red alimentaria marina
Durante mucho tiempo, la opinión predominante sobre los mares del Cretácico fue que estaban dominados casi exclusivamente por grandes depredadores vertebrados, como los mosasaurios y los plesiosaurios. Sin embargo, un estudio dirigido por el Dr. Yasuhiro Iba de la Universidad de Hokkaido cuestiona esta narrativa.
Al analizar los picos fosilizados, la única parte dura del cuerpo blando de un pulpo, los investigadores han descubierto que estos antiguos cefalópodos no eran simplemente versiones más grandes de los pulpos modernos. En cambio, eran depredadores de primer nivel que ocupaban un nicho enorme en la red alimentaria marina.
Escala masiva y poder aplastante
La investigación se centró en un grupo de antiguos parientes de los pulpos conocidos como Nanaimoteuthis. A través de imágenes digitales y un nuevo examen de los fósiles existentes, el equipo identificó varios hallazgos importantes:
- Tamaño sin precedentes: Una especie, Nanaimoteuthis haggarti, poseía un pico más grande que el del calamar gigante moderno. Al comparar el tamaño de la mandíbula con la longitud del cuerpo de los pulpos con aletas modernos, los científicos estiman N. haggarti alcanzó longitudes de 7 a 19 metros. Esto lo convertiría en el invertebrado más grande jamás registrado.
- Depredación especializada: Los picos fosilizados mostraron distintos patrones de desgaste (bordes romos, astillas y rayones) que no se encuentran en los juveniles. Esto sugiere que estos gigantes usaban sus poderosas mandíbulas para aplastar rutinariamente presas duras, como peces óseos y animales con caparazón.
- Caza de depredadores ápice: Dado su enorme tamaño, estos pulpos pueden haber cazado incluso grandes reptiles marinos, convirtiendo efectivamente al cazador en presa.
Comportamiento sofisticado y “destreza”
Más allá de su gran tamaño, los fósiles sugieren que estas criaturas eran muy inteligentes y de comportamiento complejo. Los investigadores notaron que los picos estaban más desgastados de un lado que del otro, un fenómeno conocido como comportamiento lateralizado.
Esto indica que estos pulpos antiguos pueden haber exhibido una forma de “orientación manual”, similar a la de los pulpos modernos, donde se prefieren ciertos brazos para tareas específicas como exploración o alimentación. Este nivel de sofisticación conductual sugiere un depredador altamente evolucionado que usaba sus extremidades para someter a sus presas antes de desmantelarlas con su pico.
“Es muy agradable imaginar a un pulpo comiendo por una vez un vertebrado grande. Como investigador de cefalópodos, estoy muy emocionado de ver invertebrados que pueden haber rivalizado con los vertebrados”.
— Dra. Thomas Clements, paleobiólogo de la Universidad de Reading
Por qué esto es importante
El descubrimiento de invertebrados tan masivos llena un vacío significativo en nuestra comprensión de la vida prehistórica. Debido a que los animales de cuerpo blando como los pulpos rara vez dejan fósiles, nuestra visión de los ecosistemas antiguos a menudo se ha inclinado hacia los vertebrados. Esta investigación demuestra que los invertebrados desempeñaron un papel mucho más dominante y agresivo en los océanos prehistóricos de lo que se creía anteriormente.
Conclusión
El descubrimiento de Nanaimoteuthis revela un mundo perdido donde reinaban pulpos gigantes y muy inteligentes, lo que demuestra que los océanos del Cretácico eran un paisaje mucho más diverso y aterrador de lo que alguna vez imaginamos.




















