El “auge” de las tortugas marinas oculta una crisis demográfica inminente: el aumento de las temperaturas sesga la proporción de sexos

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Los conservacionistas de todo el mundo están celebrando la aparente recuperación de las poblaciones de tortugas marinas, y algunas regiones muestran aumentos dramáticos en la actividad de anidación. Por ejemplo, Cabo Verde ha visto un aumento de 100 veces en los nidos de tortuga boba desde 2008. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que este crecimiento puede estar enmascarando una disminución crítica y potencialmente irreversible: un grave desequilibrio en la proporción de sexos debido al cambio climático.

Los científicos de la Universidad Queen Mary de Londres advierten que el aumento de las temperaturas globales está inclinando la proporción de sexos de las crías hacia poblaciones abrumadoramente femeninas. Las tortugas marinas, como muchos reptiles, determinan el sexo mediante la temperatura de incubación; la arena más cálida produce hembras, mientras que las condiciones más frías producen machos. Esto no se trata sólo del potencial reproductivo futuro; se trata de la sostenibilidad de poblaciones enteras. El estudio, actualmente publicado en bioRxiv.org pendiente de revisión por pares, utilizó 15 años de datos de anidación y estudios con drones para revelar una tendencia preocupante.

Los investigadores descubrieron poblaciones reproductoras con proporciones tan extremas como 9 hembras por cada 1 macho. Utilizando imágenes de drones para identificar a los machos por sus colas más gruesas y largas, plantean la hipótesis de que los recuentos inflados de nidos dan una falsa sensación de salud. Sin suficientes machos, incluso una población aparentemente próspera se enfrenta a un colapso inevitable. “Creemos que hay un poco de espejismo”, afirma el investigador Christophe Eizaguirre.

Por qué esto es importante: El desequilibrio no es sólo una preocupación teórica. Las poblaciones de tortugas tienen mecanismos evolutivos para hacer frente a algunos prejuicios femeninos (como el almacenamiento de esperma y el apareamiento múltiple), pero los sesgos extremos son insostenibles. Regiones como la Gran Barrera de Coral del norte ya están mostrando temporadas de crías de hembras casi totales, lo que indica una amenaza inmediata. Los esfuerzos de conservación, aunque útiles, pueden resultar ineficaces si no se aborda el problema subyacente de la temperatura.

Algunos científicos expresan su preocupación por la precisión de la identificación del sexo mediante drones, particularmente en el caso de las tortugas subadultas. Sin embargo, el mensaje central sigue siendo claro: los éxitos de la conservación deben reevaluarse a la luz de las distorsiones de la proporción de sexos provocadas por el clima. La reubicación de huevos en criaderos, si bien tiene como objetivo aumentar la supervivencia, conlleva riesgos si se ignora el problema fundamental de la proporción de sexos desequilibrada.

Los investigadores enfatizan que los esfuerzos de conservación no pueden disminuir. El objetivo no es sólo proteger los nidos, sino ganar tiempo para que las poblaciones se adapten. Sin medidas de adaptación continuas, los logros obtenidos con tanto esfuerzo en los últimos años pueden desaparecer, dejando a las especies de tortugas marinas enfrentándose a una disminución silenciosa, aunque catastrófica.