Una concentración significativa de materia oscura, estimada en 10 millones de veces la masa de nuestro sol, puede encontrarse a sólo 3.260 años luz de la Tierra. Este descubrimiento, publicado el 29 de enero en Physical Review Letters, ofrece una rara oportunidad de estudiar la elusiva sustancia que constituye la mayor parte de la masa del universo.
El universo invisible
La materia oscura es uno de los mayores misterios de la cosmología. No podemos verlo, pero sabemos que existe debido a sus efectos gravitacionales sobre la materia visible, como estrellas y galaxias. Se cree que la Vía Láctea está incrustada en un vasto halo de materia oscura, con grupos más pequeños (llamados subhalos) esparcidos por todas partes. Encontrar uno tan cerca es inesperado e importante.
Cómo se encontró
El equipo detectó la masa de materia oscura no buscando luz (ya que no emite ninguna), sino observando cómo la gravedad afecta sutilmente a los púlsares. Los púlsares son restos de estrellas muertas que giran rápidamente y emiten ráfagas precisas de ondas de radio. Al seguir meticulosamente estos pulsos de 53 púlsares, los investigadores notaron una anomalía: dos púlsares vecinos mostraron un ligero cambio en su sincronización, lo que sugiere que estaban siendo atraídos por algo masivo.
Eliminando otras explicaciones
El equipo amplió su análisis para incluir 19 púlsares en el área para confirmar la anomalía de la gravedad. Lo más importante es que no había estrellas visibles, nubes de gas u otros objetos conocidos cercanos que pudieran explicar la distorsión gravitacional observada. Esto dejó a la materia oscura como la explicación más probable.
Por qué esto es importante
Mapear estos subhalos de materia oscura podría ayudarnos a comprender la naturaleza fundamental de la propia materia oscura. Diferentes teorías predicen diferentes distribuciones de estos grupos. Si podemos localizarlos con precisión en toda la Vía Láctea, los científicos podrán reducir las posibilidades y finalmente identificar de qué está hecha la materia oscura. Como dice el astrofísico Sukanya Chakrabarti: “Ese es el objetivo final. Eso es lo que perseguimos”.
Este descubrimiento representa un paso importante hacia la resolución de una de las cuestiones más apremiantes de la física moderna. La proximidad de este grupo de materia oscura significa que se puede estudiar en detalle, lo que podría proporcionar información sin precedentes sobre el universo invisible que da forma al nuestro.




















