Los fragmentos persistentes de COVID-19 dañan las células inmunitarias y explican los síntomas de la COVID prolongada

25
Los fragmentos persistentes de COVID-19 dañan las células inmunitarias y explican los síntomas de la COVID prolongada

Investigaciones recientes revelan que los restos del virus COVID-19 no solo desencadenan inflamación en pacientes con COVID prolongado; Destruyen activamente células inmunes clave. Un estudio con más de 30 autores internacionales demuestra cómo los fragmentos virales que quedan después de la infección se dirigen a células inmunitarias específicas, lo que podría explicar los síntomas persistentes y debilitantes que experimentan millones de personas.

Fragmentos virales como atacantes inmunes

El bioingeniero Gerard Wong de UCLA explica que estos fragmentos se concentran en células con estructuras de membrana únicas, específicamente aquellas que son “puntiagudas”, en forma de estrella o tienen protuberancias en forma de tentáculos. Esto incluye células dendríticas críticas de alerta temprana, que alertan al cuerpo sobre amenazas virales, así como células T CD8+ y CD4+ responsables de eliminar las células infectadas. Este agotamiento de las células T ya se ha observado en investigaciones anteriores y ahora se está investigando como un posible marcador de diagnóstico.

“Los virus hacen tantas cosas que no entendemos”, dice Wong. “Queremos entender qué nos hace toda la materia viral sobrante, tanto durante la COVID como después”.

El hecho de que múltiples tipos de fragmentos virales puedan atacar a las células inmunes sugiere por qué las personas con condiciones inmunes preexistentes pueden ser más vulnerables, incluso si por lo demás están sanas.

Explicación del impacto más leve de Omicron

Curiosamente, la variante Omicron, conocida por su alta transmisibilidad pero por sus síntomas generalmente más leves, se descompone en una gama más amplia de fragmentos de proteínas dentro del cuerpo que las cepas anteriores. Yue Zhang, bioingeniero de la Universidad Westlake en China, explica que las proteínas de pico de Omicron son menos capaces de matar células inmunes cruciales. Esto sugiere que las infecciones por Omicron pueden provocar un agotamiento inmunológico menos grave.

Amenaza actual e implicaciones para la salud pública

A pesar de la menguante percepción pública de la pandemia, la COVID-19 sigue cobrándose aproximadamente 100.000 vidas al año en Estados Unidos, y muchas más sufren discapacidades a largo plazo. Se estima que en 2024, 17 millones de estadounidenses vivirán con COVID prolongado.

Las consecuencias persistentes de una COVID prolongada siguen siendo un importante problema de salud pública. Estudios recientes indican que el riesgo de desarrollar COVID prolongado aumenta con infecciones repetidas, lo que afecta tanto a niños como a adultos. Como instó el año pasado el pediatra Ravi Jhaveri del Lurie Children’s Hospital de Chicago, la vacunación sigue siendo una estrategia fundamental para reducir las infecciones y, en consecuencia, la incidencia de la COVID prolongada.

Estos hallazgos subrayan que incluso después de una infección aguda, la COVID-19 deja restos peligrosos que alteran el sistema inmunológico. Es esencial realizar más investigaciones sobre estos fragmentos virales para desarrollar terapias dirigidas y prevenir complicaciones de salud a largo plazo.