Una empresa estadounidense, Reflect Orbital, planea comenzar a desplegar satélites en 2026 diseñados para reflejar la luz solar hacia la Tierra. El objetivo es proporcionar iluminación artificial para la producción de energía, operaciones remotas y otras aplicaciones. Sin embargo, los expertos expresan dudas sobre la eficacia del proyecto y temen una posible interferencia con las observaciones astronómicas.
El concepto: luz solar artificial desde el espacio
Reflect Orbital imagina una red de satélites equipados con grandes espejos que redirigen la luz solar a lugares designados. La fase inicial, denominada “World Tour”, tiene como objetivo irradiar luz a diez sitios, con planes para miles de satélites para 2030. La compañía afirma que esto podría suministrar hasta 200 vatios por metro cuadrado a parques solares en regiones con luz solar limitada.
Dudas sobre la producción de energía
El análisis de las presentaciones de Reflect Orbital ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. sugiere que la producción de energía real puede ser significativamente menor. Según John Barentine de Dark Sky Consulting, un solo reflector generaría energía insuficiente para aplicaciones prácticas de energía solar. Lograr un rendimiento significativo requeriría una cantidad poco práctica de satélites con miles de reflectores, lo que haría que el proyecto fuera prohibitivamente caro.
Posible interferencia con la astronomía
Más allá de la producción de energía, los satélites podrían perturbar la investigación astronómica. Los espejos en movimiento pueden provocar destellos momentáneos de luz solar, interfiriendo con las observaciones. La dispersión y disipación de la luz en la atmósfera son inevitables, especialmente si los micrometeoritos dañan los reflectores.
Respuesta de la industria
Reflect Orbital se ha comprometido con científicos para abordar estas preocupaciones, aunque la compañía rechazó una solicitud de entrevista para este informe.
La idea de obtener luz solar artificial desde el espacio es ambiciosa, pero las proyecciones actuales sugieren que puede ser más teórica que práctica. La viabilidad y el impacto del proyecto en la investigación astronómica siguen siendo obstáculos importantes.



















