La ceremonia de los Premios de Cine de la Academia Británica de Cine (Baftas) se convirtió en el centro de la polémica luego de que el activista John Davidson, que padece síndrome de Tourette (ST), gritara involuntariamente un insulto racial durante una presentación en vivo. El incidente desató un debate entre actores, periodistas y el público, exponiendo una profunda falta de comprensión sobre la condición neurológica.
El incidente y la reacción inmediata
El estallido ocurrió mientras Davidson presentaba junto a los actores Delroy Lindo y Michael B. Jordan. Actores como Jamie Foxx y Wendell Pierce condenaron rápidamente el uso del insulto, priorizando la ofensa de los destinatarios sobre la naturaleza involuntaria del tic. Jemele Hill, periodista, se hizo eco de este sentimiento y afirmó que no se debe esperar que los negros “estén de acuerdo con que les falten el respeto” independientemente de la causa. Esta reacción subrayó una tensión crítica: si bien el daño causado por el lenguaje racista es innegable, asignar una intención donde no existe pasa por alto la realidad central del ST.
Entendiendo el síndrome de Tourette: tics involuntarios y coprolalia
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por movimientos y vocalizaciones involuntarios, conocidos como tics. Algunas personas con ST experimentan coprolalia, un síntoma más raro que implica maldecir o arrebatos involuntarios. La clave es que no se trata de actos deliberados, sino de fallos neurológicos. Como explicó David Whitlam, que también tiene ST: “Un ‘insulto involuntario’ es un oxímorónico”. Su propia experiencia lo demuestra vívidamente: involuntariamente pronunció el mismo insulto mientras viajaba por Texas hace décadas, a pesar de nunca haber usado la palabra antes.
La ironía del reconocimiento y el malentendido
El incidente adquirió aún más ironía dado que la película de Davidson, I Swear, sobre vivir con ST, ganó múltiples premios en la misma ceremonia. Esto creó una situación en la que la persona cuya historia se estaba celebrando era simultáneamente vilipendiada por algo fuera de su control. Whitlam señaló que, si bien Gervais, ex presentador de los Bafta, era libre de ser grosero, una persona cuya película estaba ganando un premio era tachada de racista por un arrebato involuntario.
Mecanismos de afrontamiento y efectos a largo plazo
Las personas con ST a menudo desarrollan estrategias de afrontamiento para minimizar los arrebatos en público. Whitlam evita las “situaciones neuroestimulantes” asistiendo a conciertos o tocando música, mientras que otros como James, de Canadá, que fue expulsado del colegio por sus tics, han visto cómo su condición disminuía con la edad. Los efectos a largo plazo pueden ser graves: James perdió su plaza en una prestigiosa universidad debido a sus síntomas.
El papel de la conciencia y la empatía
El incidente de los Bafta, a pesar de su controversia, puede conducir a una mayor conciencia sobre el ST. Gavin Higgins, un compositor de ST, espera que la discusión fomente la comprensión. Higgins añadió que la enfermedad incluso ha dado forma a su propio trabajo creativo, llevándolo a escribir música rápida y a todo volumen como una forma de lidiar con sus tics.
Un llamado a la bondad y la comprensión
La controversia de los Bafta subraya que el síndrome de Tourette a menudo se malinterpreta y se descarta como una broma. El incidente puso de relieve la naturaleza involuntaria de la afección, destacando la necesidad de empatía. Patrick Hamlyn enfatizó que una mayor comprensión proviene de una conversación abierta: aprender sobre las experiencias de los demás, ya sea en relación con la raza, la discapacidad o las afecciones neurológicas.
En última instancia, el estallido de los Bafta sirve como un claro recordatorio de que la amabilidad y la comprensión son esenciales. Es posible que el incidente haya causado daño, pero si conduce a una respuesta más informada y compasiva al síndrome de Tourette, habrá provocado un cambio positivo.




















