El panorama tecnológico se está preparando para una ola de ofertas públicas iniciales (OPI) masivas en 2026, con varias empresas preparadas para ingresar al mercado con valoraciones superiores a los 100 mil millones de dólares, una nueva categoría denominada “hectocorns”. Este aumento de posibles salidas a bolsa, incluidos pesos pesados como OpenAI, Anthropic, SpaceX y Stripe, podría remodelar el sentimiento de los inversores y poner a prueba los límites del actual auge del mercado impulsado por la IA.
El panorama de las OPI: ¿por qué ahora?
Después de los retrasos provocados por la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre económica en 2024, 2026 presenta un entorno más favorable. A pesar de las actuales tensiones globales, el entusiasmo de los inversores por la inteligencia artificial sigue siendo alto, lo que ha impulsado niveles casi récord en los mercados tecnológicos. Esto crea una ventana de oportunidad para que estas empresas capitalicen la demanda antes de que cambien las condiciones.
Jugadores clave y sus perspectivas
OpenAI: El líder en inteligencia artificial con sede en San Francisco, impulsado por el éxito de ChatGPT, ha visto su valoración dispararse de 29 mil millones de dólares en 2023 a un estimado de 500 mil millones de dólares. Una oferta pública inicial podría valorar potencialmente a la empresa en 1 billón de dólares. Sin embargo, el compromiso de OpenAI con un gasto masivo en infraestructura (una cifra proyectada de 1,4 billones de dólares en los próximos ocho años) plantea dudas sobre su rentabilidad a largo plazo.
Anthropic: Otra startup de IA, Anthropic, se está preparando para una posible oferta pública inicial con una valoración de 350 mil millones de dólares. Los vínculos de su base de empleados con el movimiento de “altruismo efectivo” podrían llevar a que un capital significativo fluya hacia causas relacionadas si retiran dinero.
SpaceX: La empresa de exploración espacial de Elon Musk habría alcanzado una valoración de 800.000 millones de dólares, pero sigue siendo cautelosa en cuanto al momento. La volatilidad política y el comportamiento impredecible del propio Musk complican las predicciones, aunque es probable que el interés de los inversores en la intersección de la tecnología, el sector aeroespacial y la defensa se mantenga fuerte.
Otros contendientes: Más allá de estos líderes, varias otras empresas se están preparando para posibles salidas a bolsa.
- Kraken: El intercambio de cifrado está compitiendo por salir a bolsa antes de posibles cambios regulatorios en los EE. UU.
- Databricks: Esta empresa de análisis de datos centrada en la IA ha experimentado un rápido crecimiento y sus ingresos aumentaron más del 55 % el año pasado.
- Canva: La empresa australiana de software de diseño, ahora con sede en EE. UU., se está preparando para cotizar en bolsa a pesar de la falta de un cronograma público.
- Anduril: Los vínculos de la startup de tecnología de defensa con la administración Trump podrían acelerar sus planes de salida a bolsa.
- Monzo: El banco móvil con sede en el Reino Unido tiene más de 12 millones de clientes y está considerando una oferta pública inicial (IPO).
- Bolt: La empresa estonia de transporte compartido está considerando cotizar en la UE o en los EE. UU.
- Stripe: El gigante del procesamiento de pagos en línea se ha recuperado hasta alcanzar una valoración de 107 mil millones de dólares.
Riesgos y consideraciones
Si bien existe el potencial de obtener retornos masivos, estas OPI conllevan riesgos inherentes. La sostenibilidad de las valoraciones de la IA, la inestabilidad geopolítica y la naturaleza impredecible de algunos directores ejecutivos (como Elon Musk) podrían afectar el desempeño del mercado. Los inversores deben evaluar cuidadosamente los fundamentos subyacentes de cada empresa antes de comprometer capital.
La próxima ola de OPI de “hectocorn” será un momento decisivo para la industria tecnológica, pondrá a prueba el apetito de los inversores y remodelará el futuro de estas empresas de alto crecimiento. El éxito o el fracaso de estas ofertas revelará si el actual auge de la IA es una revolución sostenible u otra burbuja especulativa.
