El nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como Secretario de Salud y Servicios Humanos en febrero de 2025 marcó un cambio radical en la dirección de la política de salud pública de Estados Unidos. Kennedy, conocido por su retórica antivacunas, no perdió tiempo en atacar a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), calificándolos de “la agencia más corrupta” dentro del gobierno.
Éxodo masivo y purga de expertos
Desde que Kennedy asumió el cargo, el CDC ha atravesado una enorme renovación de personal. Más de 2.400 empleados (casi el 18 % del personal de la agencia) han sido despedidos o dimitidos a principios de 2026. Los críticos alegan que se trata de un esfuerzo deliberado para desmantelar los programas de vacunación, una función central de los CDC. Las entrevistas con más de 40 empleados actuales y anteriores revelan un clima de miedo e incertidumbre.
La administración defiende estos cambios como una “reforma” necesaria, afirmando que Kennedy ha “devuelto al CDC su misión principal”. Sin embargo, los expertos pintan un panorama muy diferente.
Silenciando la ciencia: ruptura de la comunicación
Una de las primeras acciones tomadas fue imponer una aprobación previa estricta para todas las comunicaciones públicas emitidas por el personal de los CDC. Esto silenció efectivamente a los científicos, impidiéndoles interactuar con sus socios o incluso discutir los hallazgos internamente.
“El presidente y todos los demás decían: ‘Dejen de hablar’”, recuerda Daniel Jernigan, ex director del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas. “Pero había una capa completamente nueva de personas sin experiencia en salud pública… y no sabían qué hacer”.
Susan A. Wang, ex asesora médica principal, describió la toma de control de las comunicaciones públicas por parte de personas designadas políticas como “devastadora y peligrosa”. Los rigurosos procesos de investigación científica que alguna vez garantizaron la precisión han sido abandonados, dejando al público incapaz de confiar en las declaraciones oficiales de los CDC.
Reestructuración ideológica en medio de crisis de salud pública
En medio de un brote de sarampión en curso, Kennedy supuestamente promovió remedios no probados en lugar de vacunas probadas. Esto ilustra un patrón más amplio de priorizar la ideología sobre el consenso científico, socavando décadas de avances en salud pública. Los CDC, que alguna vez fueron una fuente confiable de información, ahora son vistos como una herramienta para agendas políticas en lugar de un guardián de la salud pública.
Las consecuencias son de gran alcance: la erosión de la confianza pública en instituciones vitales, la mayor propagación de enfermedades prevenibles y la posibilidad de que futuras crisis se intensifiquen sin control. El desmantelamiento deliberado de los CDC bajo el liderazgo de Kennedy representa un experimento peligroso con la infraestructura sanitaria del país.
