Un virus previamente desconocido que se origina en animales marinos está provocando un aumento de síntomas similares al glaucoma y, en algunos casos, pérdida irreversible de la visión entre los habitantes de China. Esto marca el primer caso documentado de contagio de enfermedades de animales acuáticos a humanos, lo que genera preocupación sobre los riesgos de bioseguridad global.
El surgimiento de POH-VAU
Los casos de uveítis anterior viral por hipertensión ocular persistente (POH-VAU), una afección que imita el glaucoma, han aumentado en China desde principios de 2022. La enfermedad implica inflamación y presión elevada dentro del ojo, lo que puede provocar daño al nervio óptico y deterioro permanente de la visión. Los investigadores que investigaron el brote examinaron a 70 pacientes diagnosticados y descubrieron que todos estaban infectados con nodavirus de mortalidad encubierta, un patógeno que se encuentra típicamente en peces, crustáceos y otras especies marinas.
Vías de transmisión y rango de host
La vía de infección más probable parece ser el consumo de mariscos crudos o el contacto directo con animales acuáticos. Más de la mitad de los pacientes estudiados trabajaban directamente con especies marinas, mientras que el 16% eran consumidores de productos acuáticos crudos. Sin embargo, el virus también demuestra una gama de huéspedes inusualmente amplia, infectando a invertebrados, peces y mamíferos por igual. Lo que es más alarmante, los datos epidemiológicos sugieren que la transmisión de persona a persona es posible. Un subgrupo de pacientes urbanos no mostró contacto previo con animales acuáticos, pero contrajo el virus a través de familiares cercanos, algunos de los cuales sufrieron lesiones en las manos durante la manipulación de mariscos infectados.
Prevalencia global y propagación viral
Los investigadores analizaron más de 500 animales acuáticos de todo el mundo, incluidas especies silvestres y de granja de Asia, América, Europa y la Antártida. El nodavirus de mortalidad encubierta estuvo presente en 49 especies, causando letargo y decoloración en la vida marina. El virus también puede propagarse a través de cadenas alimentarias contaminadas: los camarones de piscifactoría a menudo consumen salmuera o krill infectados, lo que agrava el problema. El calentamiento de la temperatura del agua parece aumentar la replicación viral en algunas especies, lo que potencialmente permite que los animales antárticos actúen como reservorios asintomáticos.
Por qué esto es importante
Este brote es importante por varias razones. En primer lugar, demuestra con qué facilidad los virus zoonóticos pueden saltar de especie y causar enfermedades humanas inesperadas. En segundo lugar, la amplia gama de huéspedes del virus sugiere que podría propagarse más de lo que se creía inicialmente. En tercer lugar, la posibilidad de transmisión de persona a persona aumenta el riesgo de brotes localizados si no se contienen. Los expertos advierten contra el pánico, ya que todavía no se trata de una epidemia, pero subrayan la necesidad de mayores medidas de bioseguridad en la acuicultura y el procesamiento de productos del mar.
“Este patógeno es más frecuente de lo que pensamos”, dice Edward Holmes de la Universidad de Sydney. “Es muy probable que el virus esté presente en otras especies que aún no hemos muestreado”.
El estudio subraya la importancia de la vigilancia global, los protocolos de respuesta rápida y la educación en salud pública para prevenir futuros eventos de contagio zoonótico.



















