Una especie recientemente descubierta de Spinosaurus, llamada Spinosaurus mirabilis (“maravilloso lagarto espinal”), desafía las suposiciones arraigadas sobre dónde y cómo vivían estos enormes depredadores. El fósil, desenterrado en los desiertos del interior de Níger, cuenta con una cresta única y nunca antes vista en su cráneo y ofrece evidencia convincente de que estos dinosaurios no eran criaturas estrictamente costeras.
Un dinosaurio fuera de lugar
Durante décadas, los fósiles de Spinosaurus se han encontrado casi exclusivamente en ambientes costeros antiguos. Esto llevó a los científicos a creer que eran principalmente peces adaptados a hábitats costeros pantanosos. S. mirabilis, sin embargo, fue descubierto a cientos de kilómetros de cualquier costa antigua, en lo profundo de lo que hoy es el desierto del Sahara.
Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo terminó un depredador semiacuático tan tierra adentro? La respuesta puede estar en los antiguos sistemas fluviales que una vez serpentearon a través de la región, sustentando un ecosistema boscoso y exuberante. El sitio del descubrimiento también arrojó restos de dinosaurios de cuello largo, lo que sugiere que S. mirabilis compartió su hábitat con otros grandes herbívoros.
La “Garza del Infierno” del Sahara
El paleontólogo Paul Sereno describe la nueva especie como una “garza del infierno”, un apodo apropiado para un dinosaurio que probablemente caminaba por aguas que le llegaban hasta la cintura en busca de peces enormes. Sus dientes, como los de los cocodrilos modernos, eran dentados y entrelazados, perfectos para agarrar presas resbaladizas. El equipo reunió modelos 3D del cráneo en computadoras portátiles que funcionan con energía solar en medio del desierto, consolidando la importancia del hallazgo.
La cresta: un misterio de exhibición
La característica más llamativa de S. mirabilis es su elaborada cresta en forma de cimitarra. Si bien se desconoce su propósito exacto, los científicos especulan que estaba cubierto de queratina y posiblemente de colores brillantes, como el pico de un tucán. Esto sugiere que el escudo puede haber sido utilizado para exhibiciones visuales, tal vez para atraer parejas o intimidar a rivales.
El descubrimiento de Spinosaurus mirabilis no sólo amplía nuestra comprensión de la diversidad de los dinosaurios, sino que también resalta cuánto queda por aprender sobre estas antiguas criaturas. El Sahara, que alguna vez se pensó que era un lugar improbable para encontrar un depredador semiacuático, aún puede contener aún más sorpresas.
