El avión espacial reutilizable de China, conocido como Shenlong (“Dragón Divino”), completó recientemente su cuarta misión orbital, lo que despertó un renovado interés en sus capacidades y objetivos. Si bien las declaraciones oficiales del gobierno chino siguen siendo vagas, afirmando que Shenlong prueba tecnologías para “un acceso al espacio más conveniente y asequible”, la realidad es probablemente mucho más compleja. Este secreto refleja el enfoque adoptado por Estados Unidos con su propio avión espacial X-37B, lo que plantea dudas sobre la verdadera naturaleza de ambos programas.
El misterio de las misiones de Shenlong
Shenlong se lanzó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan en el desierto de Gobi el 6 de febrero, continuando un patrón de vuelos orbitales que se remonta a 2020. Las misiones anteriores duraron de dos días a casi un año, con una divulgación pública mínima sobre sus operaciones. La falta de transparencia del gobierno chino alimenta la especulación sobre el propósito del programa, especialmente dada su capacidad demostrada para desplegar objetos en órbita.
A diferencia del X-37B estadounidense, que generalmente ha evitado interacciones directas con otros satélites, Shenlong se ha reunido y liberado activamente cargas útiles en cada uno de sus tres vuelos anteriores. Estos despliegues incluyeron satélites con capacidades de transmisión y propulsión independiente, confirmados no por China, sino por el seguimiento militar estadounidense, empresas privadas de conciencia espacial y astrónomos aficionados. Este comportamiento sugiere un enfoque en el servicio, la inspección o incluso la interferencia en el espacio con otras naves espaciales.
La creciente importancia de las operaciones de encuentro y proximidad (RPO)
La capacidad de realizar operaciones de encuentro y proximidad (RPO) se está convirtiendo rápidamente en una habilidad crítica en la guerra espacial moderna. El dominio de la tecnología RPO permite a las naciones repostar, reparar y actualizar sus propios satélites, así como inspeccionar o manipular los activos de los adversarios. Según Victoria Samson, directora en jefe de seguridad y estabilidad espacial de la Secure World Foundation, “si quieres tener superioridad espacial, debes poder realizar RPO”.
Esta capacidad no es exclusiva de China; Tanto Rusia como Estados Unidos están desarrollando activamente tecnologías similares. Sin embargo, la competencia demostrada de Shenlong en RPO genera preocupaciones sobre su posible uso con fines antisatélite. Si bien algunos expertos descartan la idea de Shenlong como sistema de lanzamiento de armas debido a su limitada capacidad de carga útil, su capacidad para interactuar directamente con otras naves espaciales sigue siendo un importante punto de interés.
Por qué es importante la transparencia
La falta de transparencia que rodea a los programas Shenlong y X-37B genera desconfianza y fomenta el pensamiento del peor de los casos. Samson sostiene que “un poco más de transparencia ayudaría a llenar algunos de los espacios en blanco”, disipando temores innecesarios. La ambigüedad que rodea a estas misiones es deliberada, pero las consecuencias se extienden más allá de la seguridad nacional: complica la cooperación internacional en el espacio y alimenta una mentalidad de carrera armamentista.
Las actividades orbitales de Shenlong, combinadas con los avances más amplios de China en tecnología espacial, demuestran una clara intención de dominar las operaciones espaciales. El programa sirve como recordatorio de que el futuro del espacio es cada vez más controvertido y que el secreto seguirá definiendo el comportamiento de las principales potencias en órbita.



















