La búsqueda impulsada por IA se acerca al final de un misterio de 60 años: localización de Luna 9, el primer módulo de aterrizaje lunar

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Durante seis décadas, el lugar preciso de aterrizaje de Luna 9, la sonda soviética que transmitió las primeras imágenes desde la superficie lunar en 1966, ha sido difícil de alcanzar. Ahora, dos equipos de investigación independientes, uno que utiliza análisis colaborativo y el otro que aprovecha la inteligencia artificial (IA), creen que están a punto de determinar su ubicación en la vasta región lunar Oceanus Procellarum.

El significado histórico de Luna 9

La misión Luna 9 fue un momento crucial en la exploración espacial. Antes de su aterrizaje exitoso, los científicos debatieron si la superficie lunar era lo suficientemente firme como para soportar naves espaciales o futuras misiones humanas. Las imágenes de la sonda demostraron que así era, allanando el camino para el Apolo y los posteriores alunizajes. Sin embargo, su ubicación exacta se ha perdido en el tiempo debido a los métodos de seguimiento imprecisos utilizados en la década de 1960. Las mediciones históricas de señales de radio ubicaron a Luna 9 dentro de un área de búsqueda de aproximadamente 60 millas de ancho, lo que hace que la identificación a partir de imágenes orbitales modernas sea extremadamente difícil.

La IA y el crowdsourcing convergen en sitios potenciales

Los investigadores ahora están empleando métodos de alta tecnología y de base para resolver el misterio. Vitaly Egorov, un comunicador científico, lanzó un esfuerzo colaborativo para escanear imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), comparando los panoramas de superficie originales de Luna 9 con los datos orbitales. Su análisis sugiere un sitio candidato aproximadamente a 15 millas de las coordenadas informadas por los soviéticos.

Al mismo tiempo, un equipo dirigido por Lewis Pinault del University College London/Centro de Ciencias Planetarias de Birkbeck ha entrenado un modelo de aprendizaje automático para identificar el hardware de la nave espacial utilizando imágenes LRO. Este sistema de inteligencia artificial, originalmente diseñado para detectar micrometeoroides, se probó con éxito por primera vez en lugares conocidos de aterrizaje del Apolo antes de aplicarse a la búsqueda de Luna 9. El modelo marcó un posible lugar de aterrizaje a solo 3 millas de las coordenadas históricas, junto con varias características más pequeñas que sugieren restos de la inusual secuencia de aterrizaje con rebotes de la sonda.

El papel de las misiones futuras

La clave para confirmar cualquiera de las ubicaciones reside en las próximas imágenes del orbitador indio Chandrayaan-2, programado para pasar sobre la región en marzo. Su cámara ofrece una resolución más alta que la LRO, lo que potencialmente resuelve la distintiva forma de cápsula y los paneles en forma de pétalos de la sonda. “La máquina es incansable… puede mirar muchas imágenes y simplemente hacer una pausa y decir: ‘Esto es diferente'”, dijo Pinault, destacando la capacidad de la IA para detectar patrones sutiles que los observadores humanos podrían pasar por alto.

Implicaciones para la futura exploración lunar

La búsqueda de Luna 9 no se trata sólo de resolver un misterio de 60 años; es una vista previa de los desafíos y oportunidades que enfrentará la exploración lunar en las próximas décadas. A medida que el programa Artemis de la NASA, las ambiciones lunares de China y las empresas espaciales comerciales aumentan el número de objetos en la Luna, el monitoreo asistido por IA será esencial para catalogar, rastrear y preservar esta creciente colección de artefactos humanos. Los futuros sistemas de IA podrían operar a bordo de naves espaciales, identificando activos en tiempo real y monitoreando los efectos de los gases de escape de los cohetes y los impactos en el regolito lunar.

La búsqueda en curso de Luna 9 demuestra cómo la tecnología avanzada y los esfuerzos de colaboración pueden reescribir la historia de la exploración espacial, píxel a píxel.