Hallucigenia: La evidencia fósil sugiere una antigua dieta de carroñeros

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Un fósil recientemente reexaminado del período Cámbrico (hace aproximadamente 540 millones de años) proporciona evidencia convincente de que Hallucigenia, uno de los animales más extraños que jamás haya existido, probablemente era un carroñero. El descubrimiento sugiere un comportamiento alimentario previamente desconocido para esta forma de vida temprana: un enjambre de estas criaturas que consumen los restos de una gelatina de peine muerta. Esto cambia nuestra comprensión de cómo la vida prosperó en ambientes de aguas profundas durante la explosión del Cámbrico, cuando surgieron por primera vez muchos grupos de animales.

La Enigmática Alucigenia

Hallucigenia era un animal pequeño (de hasta 5 cm de largo) parecido a un gusano caracterizado por múltiples patas y espinas afiladas a lo largo de su espalda. Su anatomía inusual dio lugar a interpretaciones erróneas iniciales, y los paleontólogos reconstruyeron al animal al revés, confundiendo las espinas con extremidades. Los fósiles se descubrieron por primera vez en los depósitos de Burgess Shale en la Columbia Británica, Canadá, y están relacionados con los gusanos de terciopelo, los tardígrados y los artrópodos (incluidos insectos y arañas) modernos.

Durante décadas, uno de los mayores misterios que rodean a la Hallucigenia fue su dieta. Nunca se ha encontrado contenido intestinal conservado en fósiles, lo que ha dejado a los científicos especulando sobre sus fuentes de alimento. Esto es importante porque comprender la dieta de un animal revela cómo encaja en su ecosistema.

Una instantánea del comportamiento alimentario antiguo

Javier Ortega-Hernández, de la Universidad de Harvard, volvió a examinar un fósil que se remonta a la descripción original de 1977 de Hallucigenia. El fósil contiene los restos gravemente dañados de una gelatina en forma de peine (ctenoforo), que mide 3,5 cm por 1,9 cm. Esparcidas por la gelatina del peine había espinas identificadas como pertenecientes a siete individuos Hallucigenia.

Ortega-Hernández propone que la medusa peine murió y se hundió en el fondo marino, atrayendo al enjambre Hallucigenia. Probablemente se alimentaron mediante succión, consumiendo rápidamente la presa de cuerpo blando antes de ser enterradas en el barro y fosilizadas. Este es un hallazgo raro y valioso: un momento congelado en el tiempo, que demuestra una interacción ecológica que pudo haber durado sólo minutos u horas.

Debate y teorías alternativas

Si bien la paleontóloga Allison Daley de la Universidad de Lausana califica la evidencia de “convincente”, algunos expertos se mantienen cautelosos. Jean-Bernard Caron, del Museo Real de Ontario, sugiere que la proximidad de los fósiles no prueba necesariamente la interacción; deslizamientos de tierra submarinos podrían haberlos depositado juntos. Caron también plantea la posibilidad de que Hallucigenia haya perdido sus espinas como parte de un proceso de muda, en lugar de alimentarse activamente de la gelatina de peine.

La escasez de nutrientes en las profundidades del mar hace que la búsqueda de basura sea una estrategia de supervivencia plausible para Hallucigenia. La alimentación por succión sería particularmente efectiva para consumir organismos de cuerpo blando como las medusas.

Este descubrimiento destaca los desafíos de reconstruir ecosistemas antiguos. La evidencia paleontológica suele estar fragmentada, lo que deja margen para la interpretación. Sin embargo, este nuevo fósil añade una pieza crucial al rompecabezas, proporcionando una imagen más clara del papel de Hallucigenia en la red alimentaria del Cámbrico.

En última instancia, el registro fósil rara vez está completo. Pero estos hallazgos nos recuerdan que incluso las criaturas más extrañas del pasado tenían que comer para sobrevivir.