Los bonobos, grandes simios estrechamente relacionados con los chimpancés, han demostrado capacidad para participar en juegos imaginarios, lo que sugiere que la imaginación, alguna vez considerada exclusivamente humana, puede estar más extendida en el reino animal. Una nueva investigación publicada en Science muestra que Kanzi, un bonobo que se comunicaba usando lexigramas (símbolos que representan palabras), identificó consistentemente jugos y uvas imaginarios durante un experimento simulado en una fiesta de té. Este hallazgo desafía suposiciones arraigadas sobre las capacidades cognitivas en primates no humanos y plantea preguntas sobre los orígenes evolutivos de la imaginación.
El experimento y sus implicaciones
Los investigadores Amalia Bastos y Christopher Krupenye diseñaron una serie de pruebas para determinar si Kanzi podía rastrear objetos imaginarios. Durante un experimento, los investigadores fingieron verter jugo imaginario en vasos y luego le pidieron a Kanzi que identificara qué vaso seguía lleno. Kanzi seleccionó correctamente el vaso con el jugo imaginario más de dos tercios de las veces, superando con creces la probabilidad. Para descartar una discapacidad visual, el equipo también le presentó a Kanzi jugo real y falso, confirmando su capacidad para distinguir entre ellos. Eligió consistentemente la taza con jugo real casi el 80% de las veces, lo que demuestra que estaba participando conscientemente en la simulación.
Este comportamiento es significativo porque la imaginación es una habilidad fundamental en la cognición humana. Respalda el uso de herramientas, la resolución de problemas e incluso la comprensión social. Si la imaginación está presente en otros primates, sugiere que la capacidad de pensamiento complejo puede haber evolucionado antes de lo que se creía anteriormente.
Por qué esto importa: más allá del excepcionalismo humano
Durante décadas, los científicos creyeron que sólo los humanos poseían la capacidad de representar mentalmente cosas que no existen físicamente. La actuación del bonobo sugiere que esto puede no ser cierto. La imaginación no es simplemente un subproducto de la inteligencia avanzada; puede ser una función cognitiva más primitiva.
El estudio también destaca la importancia de la comunicación. Kanzi aprendió a usar lexigramas, lo que le permitió participar en experimentos que pusieron a prueba su comprensión de conceptos abstractos. Esto plantea la cuestión de si otros simios, incluso aquellos que no se criaron en entornos controlados por humanos, también podrían demostrar imaginación si se les dieran los medios para expresarla.
El legado de Kanzi y las investigaciones futuras
Kanzi falleció en marzo de 2025, dejando un legado como uno de los últimos simios criados en un intento de cerrar la brecha de comunicación entre humanos y primates. Hoy en día, los investigadores están cambiando su enfoque hacia el estudio de la comunicación animal en entornos naturales. Bastos ahora planea ampliar el estudio para incluir bonobos que no hayan tenido un contacto humano extenso, buscando determinar si el juego de simulación es una habilidad innata o un comportamiento aprendido.
“Si otros animales también tienen imaginación, podrían estar haciendo lo mismo [inventar herramientas y conceptos]… No puedes inventar una bicicleta si no puedes imaginarla primero”. — Cathal O’Madagain, científica cognitiva.
En última instancia, la fiesta de té imaginaria del bonobo sirve como un convincente recordatorio de que la inteligencia y la imaginación no son exclusivas de los humanos, sino que forman parte de un espectro más amplio de capacidades cognitivas compartidas en todo el reino animal.

















