La administración Trump colocará una estatua de Caesar Rodney, un padre fundador de Delaware que también era dueño de esclavos, en la Freedom Plaza de Washington como parte de las celebraciones del 250 cumpleaños de la nación. Esta decisión, confirmada por el Departamento del Interior, se produce después de que la estatua de Rodney fuera retirada de Wilmington, Delaware, en 2020, en medio de llamados más amplios a un ajuste de cuentas racial.
Un voto fundamental en la historia
Caesar Rodney es recordado por su espectacular viaje a caballo a Filadelfia el 2 de julio de 1776, donde emitió el voto decisivo por Delaware a favor de la Declaración de Independencia. Esta votación aseguró el consenso necesario para el documento histórico, adoptado formalmente dos días después, el 4 de julio. A pesar de su papel, el legado de Rodney se complica por el hecho de que posee hasta 200 hombres y mujeres esclavizados.
El enfoque de la administración Trump en las figuras fundadoras
La decisión de honrar a Rodney se alinea con las críticas anteriores del presidente Trump sobre la eliminación de las estatuas de los padres fundadores. Calificó tales acciones como una “purga radical de la generación fundadora de Estados Unidos”. La medida también refleja una tendencia más amplia bajo la administración Trump hacia la celebración de figuras asociadas con los orígenes de la nación, incluso aquellas con historias problemáticas.
Viaje de la estatua y estado actual
La estatua, actualmente almacenada en Delaware, se trasladará temporalmente a Freedom Plaza según un memorando del Servicio de Parques Nacionales fechado el 3 de febrero. El Departamento del Interior defiende la decisión como un esfuerzo por resaltar figuras clave de la época de la fundación. Los partidarios argumentan que la importancia histórica de Rodney supera su controvertido pasado, mientras que los críticos lo denuncian como otra afrenta a los afroamericanos.
Esta medida subraya el debate en curso sobre cómo conciliar los complejos legados de los fundadores de la nación con los valores modernos. La decisión de elevar la estatua de Rodney plantea dudas sobre qué figuras merecen reconocimiento y cómo se debe reconocer su historia completa.
El enfoque de la administración Trump sugiere priorizar el reconocimiento histórico sobre las preocupaciones contemporáneas de justicia social, asegurando que incluso las figuras controvertidas sigan siendo parte de la narrativa nacional.
