Cómo la alfalfa se convirtió en la fuente secreta de vitaminas sintéticas E y K

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Phytol es un compuesto orgánico que impulsa silenciosamente la producción de vitaminas sintéticas E y K1. Es la molécula principal que permite a los fabricantes crear estos nutrientes sin depender completamente de la extracción natural. La historia de esta sustancia química se remonta a principios del siglo XX. En 1909, el químico alemán Richard Wilstätter aisló por primera vez el fitol. Lo hizo descomponiendo la clorofila utilizando agua, un proceso conocido como hidrólisis.

Fueron necesarios otros veinte años para comprender cómo era realmente la molécula. En 1928, su colega químico alemán F.G. Fischer determinó su estructura. Hoy en día, todavía se puede obtener fitol separando la clorofila de la alfalfa. Este vínculo agrícola sigue siendo relevante.

El valor real del fitol surgió a finales de los años 1930. Los científicos se dieron cuenta de que podían convertirlo en α -tocoferol. Esta es la forma más potente de vitamina E. Es esencial para la reproducción en ratas. Tres laboratorios distintos informaron de esta conversión en 1938. El hallazgo no fue sólo académico. Se aplicó inmediatamente a la fabricación comercial.

La vitamina K1 le siguió de cerca. En 1939 se desarrolló un método de síntesis a partir de fitol. Esto significó que las dos principales vitaminas liposolubles podían producirse sintéticamente. La cadena de suministro de estos nutrientes se volvió más segura. La química era sólida. Las aplicaciones eran claras. Todavía utilizamos estos métodos hoy. El campo de alfalfa se convirtió en una fábrica de productos químicos.